Política de privacidad
Acá está todo lo que pasa con tus datos: cuáles tengo, para qué los uso, quién más los ve, cuánto los guardo y qué me puedes pedir. Te lo adelanto en una línea: mientras miras esta página, no estoy recogiendo ningún dato tuyo. Y casi todo lo demás lo puedes comprobar tú misma desde tu propio navegador.
Versión 1.0 · 23 de agosto de 2026
Quién responde por tus datos
La responsable de tus datos soy yo, Brenda Correa, kinesióloga dedicada al piso pélvico. Atiendo en mi consulta en Providencia y en dos centros de UC Christus, en Santiago. No hay una empresa detrás de este sitio ni un equipo que lea tus mensajes antes que yo.
Para cualquier cosa que tenga que ver con esta página, incluida la de pedirme que borre algo tuyo, escríbeme al correo Kine.brendacorrea@gmail.com o al WhatsApp +56 9 7136 8120. Los dos llegan a mí y te contesto yo.
Mientras lees esta página no recojo nada
Este sitio no tiene formularios. No hay dónde escribir tu nombre, ni tu correo, ni tu teléfono, ni tu RUT, ni tu previsión, ni tu motivo de consulta. No es que esos campos estén vacíos: no existen. El sitio además le ordena a tu navegador no aceptar el envío de ningún formulario, así que aunque alguien lograra colar uno, no tendría a dónde mandar lo que escribieras.
Tampoco hay Google Analytics, ni el píxel de Meta, ni cookies de seguimiento, ni programas de otras empresas. Hasta las letras que estás leyendo están guardadas en este mismo servidor, no se le piden a Google ni a nadie, así que nadie de afuera se entera de que abriste esta página.
Los videos de mis redes se muestran con una imagen guardada acá. Recién cuando tocas uno, Instagram sabe algo. Y si sigues un enlace que te lleva fuera del sitio, el lugar al que llegas ni siquiera recibe el dato de dónde venías.
Nada de esto tienes que creérmelo. Abre el sitio en un computador, aprieta la tecla F12, anda a la pestaña que dice Red y recarga la página: vas a ver de dónde sale cada cosa que se carga, y todas salen de acá. Si no te manejas con eso, muéstraselo a alguien que sí, porque la idea es justamente que no dependa de mi palabra.
Los datos aparecen recién si me escribes
Ahí me llega lo que tú decidas mandarme por WhatsApp o por correo: tu nombre, tu número o tu correo, y lo que quieras contarme. Nada más que eso, y nada que yo te haya pedido de antemano.
Todo lo que tengo tuyo salió de ti. No compro datos, no los saco de listas y no los recojo de tus redes sociales.
Para pedir una hora no necesitas contarme por mensaje qué te pasa. Si prefieres dejar eso para cuando estemos las dos sentadas, está perfecto.
El test de seis preguntas no sale de tu teléfono
El test se calcula entero dentro de tu teléfono o tu computador. Tus respuestas no viajan a ningún servidor, no quedan guardadas en el navegador y no aparecen en la dirección de la página. Cuando cierras la pestaña, desaparecen.
A mí no me llegan. Si quieres que veamos juntas lo que te salió, tienes que contármelo tú.
Para qué uso lo que me escribes
Para responderte, para coordinar tu hora y para avisarte si tengo que moverla o cancelarla. Si llegas a atenderte conmigo, también para atenderte y para llevar tu ficha clínica.
Fuera de eso no los uso para nada. No mando publicidad, no armo listas de difusión, no te clasifico según lo que te pasa y no cruzo lo que me contaste con ninguna otra base.
No vendo tus datos, no los arriendo y no se los entrego a nadie para que te ofrezca algo. Esto no es algo que pueda cambiar en silencio de un día para otro: cambiarlo significaría reescribir esta página y ponerle otra fecha.
Con qué permiso
Con el tuyo, y lo das cuando me escribes. Este sitio no te pide marcar ninguna casilla porque no te pide ningún dato: no hay nada que consentir hasta que tú decides empezar la conversación.
Desde ahí, usar lo que me mandaste es lo que hace falta para poder darte la hora que me estás pidiendo. La ley lo llama una medida previa al contrato y no necesita más permiso que el de haberme escrito tú.
Tu ficha clínica es distinta. Llevarla y conservarla no depende de tu permiso ni del mío: me lo exige la ley de derechos y deberes del paciente, y se cumple igual aunque ninguna de las dos quiera.
Lo que pasa en la consulta
Lo que me cuentas cuando te atiendo es un dato sensible, de los que la ley protege con más fuerza, y queda en tu ficha clínica. Esa ficha no vive en este sitio: acá no hay forma de guardar un dato de salud tuyo ni de mostrarlo.
Antes de cualquier evaluación o tratamiento te explico en qué consiste, para qué sirve y qué otras opciones hay, y decides tú. Si incluye un examen físico, te lo digo antes. Puedes decir que no en cualquier momento, también a mitad de la sesión, y eso no cambia en nada el trato que recibes.
Sobre tu ficha me obliga el secreto profesional. No comento tu caso ni lo uso de ejemplo con nadie, y no la entrego salvo a ti, a quien tú autorices por escrito y a la autoridad que la ley me obligue, como un tribunal. Tu pareja, tu familia y tu empleador no están en esa lista.
Las fotos y los testimonios
Las fotos y los videos de este sitio son míos y son reales. Ninguna imagen mía está generada con inteligencia artificial.
En ninguna foto ni en ningún video de este sitio aparece una paciente. Si alguna vez quisiera publicar uno, te lo pediría por escrito antes, te diría exactamente dónde se va a ver y podrías decir que no sin que eso cambiara nada de tu atención.
Con los testimonios pasa lo mismo. Un testimonio sobre piso pélvico es un dato de salud de quien lo escribe. Sin una autorización firmada no se publica, y si autorizaste y después te arrepientes, me avisas y lo bajo.
Quién más ve algo, y en qué país
Cloudflare, una empresa estadounidense, aloja este sitio. Ve la dirección desde la que te conectas a internet, igual que la ve cualquier servidor al que entres. No recibe ningún otro dato tuyo, porque no hay ningún otro dato que darle.
WhatsApp es de Meta, también estadounidense. El contenido de los mensajes va cifrado entre tu teléfono y el mío, pero Meta sí sabe que tu número y el mío conversaron. Si eso te incomoda, escríbeme al correo.
Sobre esos dos te lo digo derecho: Chile todavía no publica una lista oficial de países que protejan los datos con un nivel equivalente al nuestro, así que no puedo decirte que Estados Unidos esté en ella. Lo que sí puedo decirte con exactitud es qué llega allá, que es la dirección con la que entraste al sitio y los mensajes que tú decidas mandarme.
Si pides hora en uno de los centros de UC Christus, esa reserva la haces en el sitio de ellos, con sus formularios y su propia política de privacidad. Yo no veo lo que escribes ahí. Veo la hora en mi agenda del centro, como cualquier profesional que atiende en un lugar así.
Nadie más. En este sitio no hay agencia de publicidad, ni sistema de correos masivos, ni herramienta de estadísticas, ni proveedor de reservas.
Qué hay en la base de datos de este sitio
Este sitio tiene una base de datos propia, alojada en Cloudflare. Te cuento qué hay adentro, porque decir que uno tiene una base de datos no informa nada.
Adentro hay contenido que publico yo: los centros donde atiendo, mis horarios, mis videos, mis fotos y mis textos. Nada de eso es tuyo.
No hay ninguna tabla de pacientes. Ni tu nombre, ni tu correo, ni tu teléfono, ni un registro de que visitaste esta página. Tampoco hay ningún dato de salud: ni síntomas, ni motivo de consulta, ni diagnósticos, ni resultados del test. Eso no es buena voluntad de mi parte, es que el sistema no tiene dónde escribirlos.
Cuánto tiempo guardo cada cosa
Los mensajes de WhatsApp y los correos que usamos para coordinar una hora los borro cuando dejan de servir, y a más tardar al año.
Tu ficha clínica se guarda al menos quince años desde el último registro. No es una decisión mía, lo fija la ley de derechos y deberes del paciente. Te lo digo derecho porque tiene una consecuencia concreta: si me pides borrarla dentro de ese plazo, no puedo hacerlo. Sí puedo corregir lo que esté equivocado y agregar lo que falte, y siempre puedes pedirme una copia.
Cuando el plazo se cumple y ya no queda ninguna obligación legal de conservarlos, los datos se eliminan.
Cómo los cuido
Del lado del sitio: todo lo que viaja entre tu navegador y el servidor va cifrado, no hay formularios que puedan enviar nada y no se carga ningún programa de otra empresa.
Del lado de la consulta, que es donde están los datos que de verdad importan, mi compromiso es guardar tu ficha y nuestros mensajes con el acceso restringido a lo necesario para atenderte, y no dejarlos a la vista de quien no tenga por qué verlos.
Ningún sistema es infalible y no te voy a decir lo contrario. Si alguna vez le pasa algo a tus datos, te aviso a ti, en palabras simples, contándote qué pasó y qué estoy haciendo.
Qué puedes pedirme
Que te diga qué datos tuyos tengo y de dónde salieron, y que te dé una copia. Que corrija los que estén equivocados o incompletos. Que los borre, cuando la ley me permita borrarlos. Que deje de usarlos para algo con lo que no estás de acuerdo. Que te los entregue en un archivo que puedas llevarte a otro profesional. Y que los bloquee mientras se resuelve un reclamo tuyo.
Pedir cualquiera de estas cosas no te cuesta nada y no tienes que explicarme para qué. Escríbeme al correo o al WhatsApp de más arriba y cuéntame qué necesitas. Lo único que voy a hacer antes de responderte es asegurarme de que eres tú, para no entregarle tus datos a otra persona.
La ley me da treinta días corridos para responderte, y solo puedo alargar ese plazo una vez, avisándote antes. Si me pides algo que no puedo hacer, como borrar una ficha clínica antes de los quince años, te voy a decir por qué en vez de dejarte esperando.
Puedes echarte atrás cuando quieras
El permiso que me diste lo puedes retirar cuando quieras, sin explicarme por qué y sin que te cueste nada. Basta un mensaje.
Retirarlo no borra lo que hice antes con tu permiso, que fue válido mientras existió, pero desde ese momento dejo de usar tus datos para eso. Lo único que sigue en pie es tu ficha clínica, por el plazo legal que te conté más arriba.
Si crees que hice algo mal
Dímelo a mí primero. Es el camino más rápido y casi todo se resuelve ahí.
Si no quedas conforme, tienes derecho a reclamar sin pasar por mí. Hoy ese reclamo se presenta ante los tribunales de justicia. Desde el 1 de diciembre de 2026 empieza a regir la nueva ley de protección de datos personales, que crea una agencia pública dedicada a esto, y vas a poder reclamar directamente ahí, sin pedirme permiso ni avisarme.
Ninguna decisión sobre ti se toma sola
No hay ningún sistema que decida algo sobre ti de forma automática. El test no te diagnostica, no te clasifica en ninguna base y no me llega. No hay puntajes que definan a quién atiendo ni en qué orden.
Lo que hagamos con lo que te está pasando lo decidimos conversando, tú y yo.
Fecha, versión y cambios
Esta política rige desde el 23 de agosto de 2026. Su número de versión y su fecha van siempre arriba, junto al título, para que sepas cuál estás leyendo.
Está escrita con las reglas de la ley de protección de datos personales que empieza a regir el 1 de diciembre de 2026. La adopté antes de esa fecha porque no tiene sentido publicar hoy algo que habría que botar en diciembre.
Si cambio algo, cambian la fecha y el número de versión, y desde ese día la versión anterior deja de aplicar. Si el cambio te afecta de verdad y estamos en contacto, te aviso por el mismo canal por el que hablamos, antes de que empiece a regir. Esta página está siempre disponible acá, sin clave y sin que tengas que pedírmela.